EL PASO DE LA CUNA A LA CAMA

¡Pichí se nos hace mayor! Y es que entre que este es el año de los cambios (cama, pañal, cole) y que tenemos encargado al hermanito veo cada vez a mi niña de 27 meses hecha toda una grandota.

Como os digo, con esto del preñamiento del segundo (seguimos sin saber qué narices esconde entre sus piernecillas jeje), tenemos las alarmas preparadas para ir planteándole a Pichí poquito a poco los cambios que tienen que ir pasando. El primero por el que hemos optado es por el de pasarla de la cuna a la cama de su habitación.

La verdad que el cambio nos parecía bastante asequible porque su rutina de dormir consiste en tomar el pecho en la cama marital y una vez que se queda dormida la pasábamos a la cuna pegadita a mi lado. La mayoría de las noches o no se despierta o se despierta un par de veces durmiéndose normalmente rápido así que el cambio era ver qué tal se adaptaba al nuevo espacio de la cama y a si nosotros la oiríamos desde su habitación.

Mis miedos eran que con tooodo lo que se mueve se diese algún golpe contra el gotelé o que se cayese de la cama incluso. Por eso preparamos bien la camita y fuimos probando poco a poco. Pusimos una barandilla acolchadita, una almohada en la parte del cabecero y preparamos su super colcha de la Princesa Sofía. Ella nos ayudó a hacer la cama y enseguida se quiso meter dentro, pidió un cuento y tan contenta. Eso a las 7 de la tarde jajaja.

Y luego, para mi tranquilidad probamos una semanita a que sólo durmiese la siesta allí en la cama. Al ser un periodo de sueño más corto yo me quedaba más tranquila si veía que no se despertaba muy retorcida o no se caía de la cama. ¡Y fenomenal!

Pasada esa semana ya el viernes pasado decidimos que durmiese toda la noche en su cama. La verdad que pese a que ha tenido despertares solita en su habitación nos llama, la oímos (más Alma de Papi que yo, todo hay que decirlo que estoy con un insomnio que me tiene fundida) y, sobre todo, no se asusta y se duerme rápido.

La verdad que plantear los cambios cuando los nenes están preparados es lo más tranquilizador del mundo porque al final sale siempre bien. Yo me siento un poco rara al no tenerla en la misma habitación pero me alegra que poquito a poco vaya teniendo su independencia y la acepte tan bien. Ahora dejaremos pasar un tiempecillo e intentaremos seguir ayudándola a hacerse un poquito más mayor, ¡que nos quedan muchos retos todavía!

¿Qué tal se os dio el paso de la cuna a la cama de vuestros hijos? ¿Qué edad tenían cuando lo hicisteis? ¿Qué os resultó lo más difícil?

LOS MARAVILLOSOS DOS AÑOS DE PICHÍ

Pues sí, tal día como hoy hace dos años a las 14:31 conocimos a Pichí en persona. Es increíble cómo nos hemos adaptado a ella y lo organizamos todo en torno a ella, disfrutándola, viéndola crecer, acompañándola en esta parte de su vida.

Me alucina verla jugar con otros niños, como busca a cualquier ”nene”, le dice “hola” y se pone a correr tras él, le pasa la pelota o le cambia un juguete. No es muy recelosa de sus cosas y suele prestarlas sin problema aunque, desde luego, que si le dan otro juguete a cambio entonces sí que no rechista. Le encanta el columpio y tirarse por los toboganes donde cada vez vemos que se las apaña mejor ella solita. Cuando surge algún conflicto es de las que prefiere ceder y no meterse en problemas, se distrae con otra cosa y es feliz.

Lo que más ha cambiado es el vocabulario que ha adquirido y la forma de expresarse. Ya combina dos palabras “hola, buelo”, “otra teta”  y dice algo más aparte de la última sílaba de la palabra (dice oso, león, bien, mono, bobús-autobús-, bobos-globos-). Y canta, madre mía lo que canta. Le da igual que sean en inglés o en castellano, se sabe desde la de Suéltalo de Frozen hasta “mi limón mi limonero”. Yo se la voy cantando y ella me acaba las frases; somos un dueto de lo más particular.

Sigue comiendo de todo aunque ahora se distrae más. Hemos pasado a cenar todos juntos en la mesa del comedor y se cansa rápido de comer, se baja, cotillea nuestros postres… Así que bueno, nuestra actitud es relajada, la dejamos que se baje, que juegue, que venga, que coma otro poco… ya habrá tiempo de que aguante sentada en la mesa sin moverse. Eso sí, la comida que más le gusta en el mundo son las patatas fritas. Alguna noche que salimos a cenar fuera termina cenando prácticamente solo eso y me siento algo culpable, para qué mentir. Pero es que disfruta taaaanto….

Poquito a poco, también va sacando su genio. No le gusta nada que le pruebe ropa y corre despavorida por la casa gritando “potooo” (que viene de que yo intentaba probarle ropa y ella me decía que no y yo decía frustrada ¿esta tampoco?). A veces no queda más remedio y al menos el momento de vestir no lo lleva demasiado mal. Tiene sus días pero en general le gusta escoger su ropa y está aprendiendo a quitarse corchetes y subirse pantalones. Toda una mayor.

Sigue siendo muy mimosa, nos da achuchones que son lo mejor del mundo seguidos de un “aaayyy” que te quitan todas las penas. No podría tener una hija mejor.

Este año hemos hecho muchas cosas: ha metido los pies en la playa, ha visto vacas en Asturias, hemos ido al zoo, cena en los restaurantes comida de mayores, ha empezado matronatación… qué ganitas tengo de ver qué nuevas sorpresas nos depara este año. ¿Nos acompañáis?

LOS 18 MESES DE PICHÍ

Hacía tiempo que no me ponía a describir cómo va cambiando Pichí y se me ponen los ojos como platos cuando leo las cositas que hacía a los 8 meses, a los 9, a los 10, a los 11, al año… es increíble cómo cambian en 6 meses (pienso en las Navidades y es increíble lo que le ha cundido para crecer jeje) y es que además, en este último mes he notado que, sobre todo a nivel de lenguaje expresivo el desarrollo es un no parar.

*A nivel motor:

Pichí se mueve para donde quiere, corre y sube y baja escaleras esto último con un poco de ayuda si la escalera es grande si no si que salva pequeños obstáculos. Se quiere subir a tooodo escalón que ve así que nuestros paseos se hacen un poco largos. Le encanta correr y ya si es en cuesta ni te digo, se parte de risa. Sube y baja del sofá sola, hace la voltereta con nuestra ayuda en la cama… en fin, parece que no ha heredado mi flexibilidad de palo de escoba yujuuu ( a ver si ella aprueba gimnasia jeje).

 

*Dientes:

Hemos perdido la cuenta de los que tiene ya. Hubo parón hasta los 16 meses o así que tenía las encías muy inflamadas y le han ido saliendo un montón de poquitos poco a poco.

 

*Alimentación:

¡Come de todo! Excepto frutos secos, marisco y carnes crudas. El resto lo ha probado todo y encima se lo come fenomenal (ella solita con su cuchara o su tenedor y bastante decentemente). Le encanta el tomate, la paella y las patatas en todas sus variantes. Eso sí, leche de vaca toma bastante poca (queso y yogur sí) en plan ni un dedito de la taza pero como seguimos con lactancia materna no hay problema.

 

*Sueño:

Ahí vamos. Parece que llevamos desde los 15 meses con una rutina bastante aceptable en la que duerme de 23:30 a 9:15 (o 10:00, 10:30 depende del día) y luego se echa una siestaza de 2 horitas entre las 16:30 y las 18:30. A veces es menos y las horas varían un poquito pero en general es bastante predecible de lunes a viernes (cuando hay jaleo el fin de semana no se sabe por dónde va a salir). Despertares nocturnos normalmente tiene uno aunque también tenemos días chungos de desvelarse, de despertarse dos o tres veces….qué os voy a contar.

 

*Comunicación:

– Entiende premisas sencillas y complejas (cualquier día me trae el “este” que está en el “ese”).

– Dice bastantes palabras: agua, papá, mamá, yaya, guagua, teta,  to (para “roto”), tata (para “caca”), bobo (para “globo”). También se sabe los nombres de sus dos niños favoritos y no son precisamente fáciles de decir, pero oye, los dice perfectos. Hasta aquí en español, que la tía dice “aaay” señalándose los ojos y “mou” señalando la boca.

– Ya dice no cuando es no y sí cuando es sí. Hemos pasado una etapa cachondísima en la que le preguntabas ¿quieres galleta? Y ella verbalizaba un no clarísimo y decía que sí con la cabeza. Era que sí, menos mal que su santa madre la iba traduciendo todo el rato.

-Tiene vocabulario para dar y tomar, sabe los sonidos de los animales, las partes del cuerpo, las comidas…

*Juego:

-Creo que jugar con otros niños es lo que más le gusta en este mundo. Le da igual que sean pequeños o mayores, se pone a correr detrás de ellos y a un pilla-pilla no se resiste nadie (en serio, la he visto meterse en el bote a un niño hecho y derecho de 9 años). Eso y correr detrás de la pelota. Se lo pasa pipa.

– En casa le gustan las pompas, pasearse con el carrito de las muñecas para arriba y para abajo, ver cuentos, bailotear cualquier música, montar una casita con bolas que tenemos y meterse dentro, asomarse…

*Personalidad:

Pichí es una niña muy cariñosa, de las que da besos espontáneos a las personas que quiere (esto incluye cualquier niño en el parque que de pronto le caiga en gracia). Sólo se enfada cuando está cansada o tiene sueño y de momento no pega, ni empuja, ni quita los juguetes de mala gana ni aunque se los quiten a ella. Se pone “pelusona” cuando Alma de Papi y yo nos damos besos y entonces me llama “mamaaaaa, mamaaaaa” para que vaya a darle besos a ella. Le encantan los “besos de sándwich” que le damos Alma de Papi y yo, uno por cada lado. Es curiosa y da la sensación de que bastante extrovertida, no tiene problema para acercarse a cualquiera y “contarle sus cosas” o de probar cosas nuevas. Se levanta con una sonrisa, ya dando besos y su abuelo es su debilidad ( y eso que no es al que más ve de todos). Tiene cosquillas en los pies y en las costillas y su animal preferido es el mono.

 

Madre mía, según escribo esto me doy cuenta de que lo que cuento ya no son cositas de bebé sino de una niña mayor, que juega, se entretiene, se relaciona y deja ver su personalidad.

Creo que no puedo enamorarme más.

EL LENGUAJE DE SIGNOS Y LOS BEBÉS

Últimamente he visto en varios sitios que ofrecen dar cursos para los papás para enseñar lenguaje de signos a los bebés.
Por mi trabajo, como la mitad de los niños con autismo no tienen lenguaje ( y en los que casos en los que aparece no suele ser funcional, es decir, son repeticiones sin querer comunicar algo realmente) usamos comunicación con imágenes (fotos o dibujos) y, por supuesto, también los signos. Así que, obviamente, el tema me llama la atención.

En esta casa somos muy fans de Baby Einstein porque a Pichí le enganchó bastante desde los 4 meses o así y hay un capítulo en el que apoyan el vocabulario con signos (eso sí de los americanos que no todos coinciden con el lenguaje de signos español). Total, entre eso y el oír que les enseñan a los niños lenguaje de signos… ¡pues a probar! Que los conocimientos los tengo, jeje.

Y es curioso porque Pichí, a sus 16 meses, aprende rápido. Estamos en una fase de amor incondicional a los cuentos (hemos descubierto la biblioteca infantil, que ya os contaré). Y también estamos en una fase en la que suelta tremendos discursos diciendo :”totototototo???? “tututututuuuu?” así, como preguntando. Es un poquito frustrante porque no terminamos de entendernos pero el otro día se me ocurrió enseñarle el signo de cuento para que los pidiese. ¡Y Bingo! Imitó el gesto a la perfección y tras varias repeticiones asociándole la palabra “cuento” al signo ha tenido varios momentos de signar al oír la palabra. Probablemente dentro de poquito la signará espontáneamente para pedir un cuento.

Los cursos que ofrecen y lo que yo os he contado al final es un aprendizaje un poco “artificial” en el sentido de que le enseñamos algo concreto como es el signo y que el niño no expresa por sí mismo sin enseñanza por nuestra parte. Sin embargo, los niños, cuando están empezando a hablar primero se comunican así, con gestos “de su propia cosecha”. Como anécdota os diré que el otro día Pichí me señalaba el montón de cuentos que tiene y le di uno de Pocoyó, pensando que era el que quería. Ella me lo apartó e hizo el gesto de “cucú tras”. Se refería a uno de solapas con el que jugamos a ese juego. Hizo la asociación ella solita y yo la entendí perfectamente. Quiero decir que el comunicarse gestualmente es algo innato en los niños que todavía no manejan el lenguaje y, enseñándoles signos podemos potenciar esa comunicación.

Como apunte también os comento que los signos, tanto en autismo como en niños con desarrollo normal son una manera de comunicación que complementará al lenguaje. NUNCA lo sustituirá, es decir: no por usar signos nuestros hijos no van a hablar nunca. Si tienen la capacidad de hablar (que si no tienen trastornos asociados lo suyo es que la tengan) hablarán. Si les enseñamos signos no retrasará ni entorpecerá la aparición del habla. Probablemente, todo lo contrario ya que es una manera de comunicarse con los adultos y de entender la influencia que tienen ellos mismos en el entorno demandando sus deseos.

¿Habías oído hablar del lenguaje de signos para bebés? ¿Cómo os comunicabais con ellos cuando aún no hablaban?

COSAS QUE MI HIJA NO HACE CON UN AÑO

Me considero una madre realista, bastante consciente del desarrollo normal (normotípico como nos gusta decirlo a los psicólogos) aunque reconozco que, hasta que he tenido a Pichí mi atención se centraba más en el desarrollo de los niños con necesidades especiales debido a mi trabajo. Por eso y por las leyendas urbanas, los conocimientos populares y las opiniones de la calle me llamó la atención que para la celebración de su primer añito Pichí no hiciese ninguna de las cosas que voy a comentar:

No sabe soplar. Pues sí, mira tú, algo tan tonto,no se me ocurrió que no fuese a poder soplar la velita de su primer cumple. Y mira que con los niños con autismo sé que es una habilidad que tardan en adquirir pero en mi mente visualicé que los niños de un año soplan. Pues no. No pasa nada, soplamos nosotros y ya está. Eso sí, dos mesecitos después ya lo hace.

No anda. Hay mucha gente que con 12 meses te dicen que “tienen que andar”. Otros te meten prisa con que el hijo de Fulanita anduvo con 9 meses. Con 12 meses Pichí se ponía de pie y andaba a poquitos cogida de las manos pero enseguida se cansaba. Otra cosa que dos meses después ha cambiado drásticamente. Va solita por casa y por el parque aunque todavía eso de las irregularidades del suelo no lo termina de controlar.

No habla. Palabras con sentido, se entiende. Verbalizaba de vez en cuando, “pa” y “ma” pero sin referirse a ninguno de nosotros. Es normal que los nenes con un año no hablen (otra cosa es que no señalen, como ya expliqué), hasta los 3 años hay muuuucho margen. A día de hoy eso también ha cambiado. Dice “papá” ,“teta” y “guau guau” claramente y sabiendo perfectamente a lo que se refiere. El “mamá” lo tenemos pendiente, a mí prefiere llamarme a grito pelado.

No se duerme sola. Tooodo el mundo me dice que “el hijo de Menganita le dejan solo en la cuna y se queda calladito hasta que se duerme”. También he tenido que oír que la he acostumbrado a dormirse a la teta o en el carro. Y también me preguntan que qué voy a hacer “cuando tenga dos años”. En el tema del sueño de los bebés, como ya he comentado anteriormente hay muchiiisimas leyendas urbanas que nos hacen caernos con todo el equipo cuando vemos que nuestros hijos no hacen lo que se considera normal. Yo creo que no es lo normal que un niño de 1 año se quede dormido solo en la cuna sin protestar. Así que con mucho mimo y mucha paciencia “a golpe de teta o de carro” la seguiremos durmiendo hasta que ella quiera.

No le gustan los animales. Vamos, que pasaba bastante. Yo pensaba que a todos los niños les llamaban la atención, que les encantaba ver cuentos y películas con los animales como protagonistas, que hacían sus ruiditos. Pero no. Pichí con un año pasaba olímpicamente de perros, gatos, vacas, granjas etc. Cosa que me sorprendió. Eso sí, dos meses después dice “guau guau” y “mmmm” cada vez que ve una vaca (o una oveja jeje) así que, queridos padres, ¡sólo es cuestión de tiempo!

Como veis, desde que Pichí cumplió un añito pasado dos meses y medio y desde entonces algunas las hace ya y otras aún no. Así que, madres del mundo, tomáos el desarrollo de vuestros nenes con calma, algunos harán estas cosas antes del año y otros un poco más tarde pero al final lo harán. Disfrutad de verles crecer, que no dan ningún premio al que lo hace primero 🙂 .
¿Qué cosas NO hacían vuestros nenes en su primer cumpleaños?

LOS NUEVE MESES DE PICHÍ

Ya hemos vuelto de vacaciones y es ahora, después de casi dos semanas fuera de casa, cuando al volver a sentar a Pichí en su hamaca, en su trona o a meterla en su cuna, nos damos cuenta de que se fue una nena y ha vuelto otra. En un mes, que se dice pronto.

A nivel motor:
*Se pone de pie con una facilidad pasmosa. Antes le costaba más esfuerzo ahora en un abrir y cerrar de ojos ya la tienes asomada a la cuna observándote jeje. No termina de arrancar a gatear por el suelo pero por la cama se echa sus carreritas (yo creo que tampoco le estamos dando demasiada oportunidad porque nuestro suelo es de loseta y me da miedo que se deje los dientes, la verdad).

Dientes:
*¡Entre los 8 y los 9 meses le han salido 4 dientes! Así a pares va mi niña. Tiene nuevos los incisivos superiores y los dientecillos de al lado de los incisivos inferiores.

Alimentación:
*Sigue comiendo fenomenal. Para irnos a Asturias compramos algún potito porque en el hotel no tenían cocina y la verdad que los salados se los ha comido sin ningún problema. Eso sí, los de fruta no ha habido santa manera. Nosotros le damos la fruta pisada con un tenedor y de una en una, nada de hacer mezcolanzas raras. Así que se ve que no le convence la “típicapapilladetodalavida”.

Sueño:
*Sigue durmiendo como una pequeña marmota. Ahora en vacaciones que había que madrugar para tomar el desayuno, se despertaba a las 9 aguantaba despierta hasta las 11 o así y luego se iba echando siestas de dos horas, la pobre. La verdad que para el trote que le hemos dado se ha adaptado como una bendita.

Salud:
*Ha pasado su primer resfriado. Fueron tres o cuatro días llenos de mimitos pero está superadísimo.
*Parece que la costra láctea ha ido disminuyendo considerablemente y el olor ha desaparecido, pero aún le queda alguna costrita amarilla en la cabeza.

Juego:
*Todo lo baila. Le da igual que sea una canción infantil, que música clásica, que la sintonía del telediario. Pega unos botes con ritmillo que yo no sé de dónde se ha sacado eso porque Alma de Papi y yo bailamos… iba a decir fatal pero es que directamente no bailamos jejej.
*Hace un intento de palmitas o algo por el estilo que yo me parto. Es más tipo girar las manos una detrás de la otra y me voy dando en la cara o donde pillo. Y se parte de risa.
*Ha jugado con primitos pequeños y la verdad que a la pobre al principio le quitaban todos los juguetes pero enseguida aprendió rápido y ya al final no se dejaba tan fácilmente. Le llaman un montón la atención los otros niños (y eso que yo esperaba que fuese a pasar bastante de ellos, la verdad).
*Ha descubierto lo divertido que es tirar cosas al suelo (y que el consiguiente pringao de turno se agache a recogérselas). También está entusiasmada con eso de meter y sacar cosas de cajas.

Y yo… me sigo muriendo de amor.

LOS 8 MESES DE PICHÍ

A los 8 meses Pichí:

A nivel motor:
Se mantiene sentada perfectamente y con el apoyo de un dedo o de las chichoneras de la cuna se pone de pie. Si la dejamos tumbada se las apaña para sentarse. Si nos descuidamos tres segundos más intenta ponerse de rodillas aunque yo creo que todavía no tiene fuerza.

Dientes:
Tiene los dos incisivos inferiores. La salieron a los 6 meses y a los 6 meses y 15 días y desde entonces no ha aparecido ningún otro. Eso sí, litros de babas a tutiplén.

Alimentación:
Come fenomenal. La encantan las galletas, el pico del pan, el plátano “a bocaos” el pollo, la ternera… Es una pequeña lima. Seguimos con lactancia materna a demanda.

Sueño:
Duerme del tirón desde las 12 hasta las 9 y media o así. A veces hay suerte, le doy teta en la cama y ahí se queda sopa hasta las 12 del mediodía. Ese día me cunde como ninguno jeje.*Le digo “¡choca!” y choca la mano haciendo a la vez “uuuuh”” que yo me parto. Es un poquito cromañona a veces jeje.

Juego:
*Le digo “¡choca!” y choca la mano haciendo a la vez “uuuuh”” que yo me parto. Es un poquito cromañona a veces jeje.
*Atiende a su nombre y si le decimos “¿dónde está papá?” o mamá nos mira y no se equivoca nunca, ¡lo tiene muy claro!
*Ha probado la piscina y le encanta.
*Le encanta hacer pedorretas contra mi hombro llenándomelo de babas. Como es verano, voy en tirantes y le encanta el ruido que hace. También es un as del cucú tras.

Y yo… me muero de amor