CUENTOS SOBRE LA LLEGADA DEL HERMANITO

Como siempre os digo, bien sabéis que en esta casa nos encantan los cuentos y yo, tenía claro, que para explicarle a Pichí la llegada del nuevo miembro de la familia compraríamos algún cuento chulo para leer en familia.

Qué os voy a contar, abordar ciertos temas con los niños mediante cuentos es la manera ideal de pasar un rato en familia, de comunicarnos juntos, de conocer qué piensa el niño y de asegurarnos de que entiende lo que le estamos explicando. Eso sí, no vale cualquier cuento. Pese a que últimamente los autores y las editoriales están creando cuentos muy trabajados para casi todos los temas es importante elegir uno adecuado a la edad del niño, su nivel de comprensión y su personalidad. Por eso, hoy os cuento los dos libros por los que nos hemos decantado para explicarle a Pichí la llegada de “la nueva” y otros dos que descartamos aunque quizá a vosotros os pueden servir.

“Lulú tiene un hermanito” (Camila Reid, Editorial SM).

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Éste es el libro que le hemos comprado. Es ideal para niños a partir de 18 meses-2 años porque los dibujos son claros, divertidos y ¡tiene solapas! Además es bastante duro y resistente. Aborda el tema por encima, sin entrar en profundidad, explicando que mamá tiene un bebé en la barriga, que está cansada, que un día llama la abuela al timbre, juega con Lulú y al día siguiente llegan sus papás con el hermanito. No idealiza al bebé, en el sentido de que explica que mamá va a estar ocupada, que Lulú tiene que hacer muchas cosas con papá pero que aún así hay tiempo para todo y mamá también jugará con ella. Y que además, con el tiempo, el hermanito crecerá y serán compañeros de juegos. Nos decidimos por él por su sencillez, su positividad y lo concreto que era. Sale un dibujo de la ecografía del hermanito de Lulú y Pichí lo asocia con las ecografías que tenemos de “la nueva”. Adelanta que no todo será fácil cuando llegue el bebé pero se centra sobre todo en lo positivo y la protagonista es una niña como Pichí, con la que se identifica y por eso a nosotros y a Pichí nos encanta. ¡Por el módico precio de 11,95 euros jajaja).

“Teo y su hermana” (Violeta Denou, Editorial Timunmas).

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Este cuento lo cogimos de la biblioteca. Pichí ya tiene algún cuento de Teo así que el punto positivo es la familiaridad. Personalmente me gusta un poco menos que el de Lulú porque se me queda como anticuado. Hay una imagen de un nido en el hospital, Teo dándole un biberón a la bebé o una especie de bautizo sin nombrarlo al final del cuento. A Pichí le gusta bastante también así que se lo contamos adaptándonoslo a nuestro gusto y listo.  También es positivo en general aunque tiene escenas que muestran los celillos del hermano mediano pidiéndole a la mamá que lo coja en brazos o a Teo asustado porque el bebé llora mucho de noche, cosas que, como he dicho antes, sirven para adelantar a nuestros hijos mayores que no todo va a ser un camino de rosas y a hacerse una idea un poco más fiel a la realidad de lo que pasará con la llegada del nuevo miembro de la familia. Lo bueno de los cuentos de Teo es que se pueden leer con nenes pequeñitos a partir de los 2 años hasta nenes más grandes por la cantidad de detalles que tienen los dibujos y que se pueden comentar.

“Dentro de nuestra mamá” (Jo Witek, Editorial Bruño)

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https://www.infantilandia.es/cuentos-de-educacion-emocional-/609-dentro-de-nuestra-mama-te-espero-fuera-hermanito.html

Cuando hice la búsqueda de cuentos para Pichí éste me llamó mucho la atención. Tiene también solapas y dibujos muy sencillos y los comentarios eran muy positivos. Aún así cuando fui a la librería (por cierto, sólo lo encontré en Dideco ) y lo hojeé me pareció muy abstracto para una niña de dos años y medio. Es una hermanita hablando a la barriga de la mamá donde, abriendo la solapa puedes ver al bebé creciendo. Pero en vez de hablar concretamente de lo que va a pasar se centra más en lo que le gustaría hacer a la hermana mayor con el bebé cuando salga. No sé, lo veo ideal para niños más mayores, a partir de 4 años o así y por eso, en nuestro caso, lo descartamos.

“Te quiero, hermanito” (  C. Huet-Gomez. Editorial Tramuntana).

https://www.casadellibro.com/libro-te-quiero-hermanito/9788494284106/2527594

Este, personalmente, me resultó el horror de los horrores. Lo vi en internet y luego en la librería y aluciné. El pollito está super contento de tener para él solo a sus papás mientras los demás tienen hermanitos y cuando su mamá se pone a incubar el huevo el pollito se enfada, da un puñetazo sobre la mesa… por no hablar de que le da con un palo al huevo o algo así… no lo recuerdo bien pero transmite mucha frustración y agresividad. Quizá para ayudar a un niño a trabajar los celos pueda ser útil (tendría que ver bien si da soluciones para canalizar el malestar del hermano mayor) pero a mí me produjo mucho rechazo, la verdad.

 

 

Pues estos son los libros que hemos visto sobre el tema, ¿los conocíais? ¿Cómo le contasteis al mayor la llegada del bebé?

LOS MARAVILLOSOS DOS AÑOS DE PICHÍ

Pues sí, tal día como hoy hace dos años a las 14:31 conocimos a Pichí en persona. Es increíble cómo nos hemos adaptado a ella y lo organizamos todo en torno a ella, disfrutándola, viéndola crecer, acompañándola en esta parte de su vida.

Me alucina verla jugar con otros niños, como busca a cualquier ”nene”, le dice “hola” y se pone a correr tras él, le pasa la pelota o le cambia un juguete. No es muy recelosa de sus cosas y suele prestarlas sin problema aunque, desde luego, que si le dan otro juguete a cambio entonces sí que no rechista. Le encanta el columpio y tirarse por los toboganes donde cada vez vemos que se las apaña mejor ella solita. Cuando surge algún conflicto es de las que prefiere ceder y no meterse en problemas, se distrae con otra cosa y es feliz.

Lo que más ha cambiado es el vocabulario que ha adquirido y la forma de expresarse. Ya combina dos palabras “hola, buelo”, “otra teta”  y dice algo más aparte de la última sílaba de la palabra (dice oso, león, bien, mono, bobús-autobús-, bobos-globos-). Y canta, madre mía lo que canta. Le da igual que sean en inglés o en castellano, se sabe desde la de Suéltalo de Frozen hasta “mi limón mi limonero”. Yo se la voy cantando y ella me acaba las frases; somos un dueto de lo más particular.

Sigue comiendo de todo aunque ahora se distrae más. Hemos pasado a cenar todos juntos en la mesa del comedor y se cansa rápido de comer, se baja, cotillea nuestros postres… Así que bueno, nuestra actitud es relajada, la dejamos que se baje, que juegue, que venga, que coma otro poco… ya habrá tiempo de que aguante sentada en la mesa sin moverse. Eso sí, la comida que más le gusta en el mundo son las patatas fritas. Alguna noche que salimos a cenar fuera termina cenando prácticamente solo eso y me siento algo culpable, para qué mentir. Pero es que disfruta taaaanto….

Poquito a poco, también va sacando su genio. No le gusta nada que le pruebe ropa y corre despavorida por la casa gritando “potooo” (que viene de que yo intentaba probarle ropa y ella me decía que no y yo decía frustrada ¿esta tampoco?). A veces no queda más remedio y al menos el momento de vestir no lo lleva demasiado mal. Tiene sus días pero en general le gusta escoger su ropa y está aprendiendo a quitarse corchetes y subirse pantalones. Toda una mayor.

Sigue siendo muy mimosa, nos da achuchones que son lo mejor del mundo seguidos de un “aaayyy” que te quitan todas las penas. No podría tener una hija mejor.

Este año hemos hecho muchas cosas: ha metido los pies en la playa, ha visto vacas en Asturias, hemos ido al zoo, cena en los restaurantes comida de mayores, ha empezado matronatación… qué ganitas tengo de ver qué nuevas sorpresas nos depara este año. ¿Nos acompañáis?

LOS 18 MESES DE PICHÍ

Hacía tiempo que no me ponía a describir cómo va cambiando Pichí y se me ponen los ojos como platos cuando leo las cositas que hacía a los 8 meses, a los 9, a los 10, a los 11, al año… es increíble cómo cambian en 6 meses (pienso en las Navidades y es increíble lo que le ha cundido para crecer jeje) y es que además, en este último mes he notado que, sobre todo a nivel de lenguaje expresivo el desarrollo es un no parar.

*A nivel motor:

Pichí se mueve para donde quiere, corre y sube y baja escaleras esto último con un poco de ayuda si la escalera es grande si no si que salva pequeños obstáculos. Se quiere subir a tooodo escalón que ve así que nuestros paseos se hacen un poco largos. Le encanta correr y ya si es en cuesta ni te digo, se parte de risa. Sube y baja del sofá sola, hace la voltereta con nuestra ayuda en la cama… en fin, parece que no ha heredado mi flexibilidad de palo de escoba yujuuu ( a ver si ella aprueba gimnasia jeje).

 

*Dientes:

Hemos perdido la cuenta de los que tiene ya. Hubo parón hasta los 16 meses o así que tenía las encías muy inflamadas y le han ido saliendo un montón de poquitos poco a poco.

 

*Alimentación:

¡Come de todo! Excepto frutos secos, marisco y carnes crudas. El resto lo ha probado todo y encima se lo come fenomenal (ella solita con su cuchara o su tenedor y bastante decentemente). Le encanta el tomate, la paella y las patatas en todas sus variantes. Eso sí, leche de vaca toma bastante poca (queso y yogur sí) en plan ni un dedito de la taza pero como seguimos con lactancia materna no hay problema.

 

*Sueño:

Ahí vamos. Parece que llevamos desde los 15 meses con una rutina bastante aceptable en la que duerme de 23:30 a 9:15 (o 10:00, 10:30 depende del día) y luego se echa una siestaza de 2 horitas entre las 16:30 y las 18:30. A veces es menos y las horas varían un poquito pero en general es bastante predecible de lunes a viernes (cuando hay jaleo el fin de semana no se sabe por dónde va a salir). Despertares nocturnos normalmente tiene uno aunque también tenemos días chungos de desvelarse, de despertarse dos o tres veces….qué os voy a contar.

 

*Comunicación:

– Entiende premisas sencillas y complejas (cualquier día me trae el “este” que está en el “ese”).

– Dice bastantes palabras: agua, papá, mamá, yaya, guagua, teta,  to (para “roto”), tata (para “caca”), bobo (para “globo”). También se sabe los nombres de sus dos niños favoritos y no son precisamente fáciles de decir, pero oye, los dice perfectos. Hasta aquí en español, que la tía dice “aaay” señalándose los ojos y “mou” señalando la boca.

– Ya dice no cuando es no y sí cuando es sí. Hemos pasado una etapa cachondísima en la que le preguntabas ¿quieres galleta? Y ella verbalizaba un no clarísimo y decía que sí con la cabeza. Era que sí, menos mal que su santa madre la iba traduciendo todo el rato.

-Tiene vocabulario para dar y tomar, sabe los sonidos de los animales, las partes del cuerpo, las comidas…

*Juego:

-Creo que jugar con otros niños es lo que más le gusta en este mundo. Le da igual que sean pequeños o mayores, se pone a correr detrás de ellos y a un pilla-pilla no se resiste nadie (en serio, la he visto meterse en el bote a un niño hecho y derecho de 9 años). Eso y correr detrás de la pelota. Se lo pasa pipa.

– En casa le gustan las pompas, pasearse con el carrito de las muñecas para arriba y para abajo, ver cuentos, bailotear cualquier música, montar una casita con bolas que tenemos y meterse dentro, asomarse…

*Personalidad:

Pichí es una niña muy cariñosa, de las que da besos espontáneos a las personas que quiere (esto incluye cualquier niño en el parque que de pronto le caiga en gracia). Sólo se enfada cuando está cansada o tiene sueño y de momento no pega, ni empuja, ni quita los juguetes de mala gana ni aunque se los quiten a ella. Se pone “pelusona” cuando Alma de Papi y yo nos damos besos y entonces me llama “mamaaaaa, mamaaaaa” para que vaya a darle besos a ella. Le encantan los “besos de sándwich” que le damos Alma de Papi y yo, uno por cada lado. Es curiosa y da la sensación de que bastante extrovertida, no tiene problema para acercarse a cualquiera y “contarle sus cosas” o de probar cosas nuevas. Se levanta con una sonrisa, ya dando besos y su abuelo es su debilidad ( y eso que no es al que más ve de todos). Tiene cosquillas en los pies y en las costillas y su animal preferido es el mono.

 

Madre mía, según escribo esto me doy cuenta de que lo que cuento ya no son cositas de bebé sino de una niña mayor, que juega, se entretiene, se relaciona y deja ver su personalidad.

Creo que no puedo enamorarme más.

EL LENGUAJE DE SIGNOS Y LOS BEBÉS

Últimamente he visto en varios sitios que ofrecen dar cursos para los papás para enseñar lenguaje de signos a los bebés.
Por mi trabajo, como la mitad de los niños con autismo no tienen lenguaje ( y en los que casos en los que aparece no suele ser funcional, es decir, son repeticiones sin querer comunicar algo realmente) usamos comunicación con imágenes (fotos o dibujos) y, por supuesto, también los signos. Así que, obviamente, el tema me llama la atención.

En esta casa somos muy fans de Baby Einstein porque a Pichí le enganchó bastante desde los 4 meses o así y hay un capítulo en el que apoyan el vocabulario con signos (eso sí de los americanos que no todos coinciden con el lenguaje de signos español). Total, entre eso y el oír que les enseñan a los niños lenguaje de signos… ¡pues a probar! Que los conocimientos los tengo, jeje.

Y es curioso porque Pichí, a sus 16 meses, aprende rápido. Estamos en una fase de amor incondicional a los cuentos (hemos descubierto la biblioteca infantil, que ya os contaré). Y también estamos en una fase en la que suelta tremendos discursos diciendo :”totototototo???? “tututututuuuu?” así, como preguntando. Es un poquito frustrante porque no terminamos de entendernos pero el otro día se me ocurrió enseñarle el signo de cuento para que los pidiese. ¡Y Bingo! Imitó el gesto a la perfección y tras varias repeticiones asociándole la palabra “cuento” al signo ha tenido varios momentos de signar al oír la palabra. Probablemente dentro de poquito la signará espontáneamente para pedir un cuento.

Los cursos que ofrecen y lo que yo os he contado al final es un aprendizaje un poco “artificial” en el sentido de que le enseñamos algo concreto como es el signo y que el niño no expresa por sí mismo sin enseñanza por nuestra parte. Sin embargo, los niños, cuando están empezando a hablar primero se comunican así, con gestos “de su propia cosecha”. Como anécdota os diré que el otro día Pichí me señalaba el montón de cuentos que tiene y le di uno de Pocoyó, pensando que era el que quería. Ella me lo apartó e hizo el gesto de “cucú tras”. Se refería a uno de solapas con el que jugamos a ese juego. Hizo la asociación ella solita y yo la entendí perfectamente. Quiero decir que el comunicarse gestualmente es algo innato en los niños que todavía no manejan el lenguaje y, enseñándoles signos podemos potenciar esa comunicación.

Como apunte también os comento que los signos, tanto en autismo como en niños con desarrollo normal son una manera de comunicación que complementará al lenguaje. NUNCA lo sustituirá, es decir: no por usar signos nuestros hijos no van a hablar nunca. Si tienen la capacidad de hablar (que si no tienen trastornos asociados lo suyo es que la tengan) hablarán. Si les enseñamos signos no retrasará ni entorpecerá la aparición del habla. Probablemente, todo lo contrario ya que es una manera de comunicarse con los adultos y de entender la influencia que tienen ellos mismos en el entorno demandando sus deseos.

¿Habías oído hablar del lenguaje de signos para bebés? ¿Cómo os comunicabais con ellos cuando aún no hablaban?

COSAS QUE MI HIJA NO HACE CON UN AÑO

Me considero una madre realista, bastante consciente del desarrollo normal (normotípico como nos gusta decirlo a los psicólogos) aunque reconozco que, hasta que he tenido a Pichí mi atención se centraba más en el desarrollo de los niños con necesidades especiales debido a mi trabajo. Por eso y por las leyendas urbanas, los conocimientos populares y las opiniones de la calle me llamó la atención que para la celebración de su primer añito Pichí no hiciese ninguna de las cosas que voy a comentar:

No sabe soplar. Pues sí, mira tú, algo tan tonto,no se me ocurrió que no fuese a poder soplar la velita de su primer cumple. Y mira que con los niños con autismo sé que es una habilidad que tardan en adquirir pero en mi mente visualicé que los niños de un año soplan. Pues no. No pasa nada, soplamos nosotros y ya está. Eso sí, dos mesecitos después ya lo hace.

No anda. Hay mucha gente que con 12 meses te dicen que “tienen que andar”. Otros te meten prisa con que el hijo de Fulanita anduvo con 9 meses. Con 12 meses Pichí se ponía de pie y andaba a poquitos cogida de las manos pero enseguida se cansaba. Otra cosa que dos meses después ha cambiado drásticamente. Va solita por casa y por el parque aunque todavía eso de las irregularidades del suelo no lo termina de controlar.

No habla. Palabras con sentido, se entiende. Verbalizaba de vez en cuando, “pa” y “ma” pero sin referirse a ninguno de nosotros. Es normal que los nenes con un año no hablen (otra cosa es que no señalen, como ya expliqué), hasta los 3 años hay muuuucho margen. A día de hoy eso también ha cambiado. Dice “papá” ,“teta” y “guau guau” claramente y sabiendo perfectamente a lo que se refiere. El “mamá” lo tenemos pendiente, a mí prefiere llamarme a grito pelado.

No se duerme sola. Tooodo el mundo me dice que “el hijo de Menganita le dejan solo en la cuna y se queda calladito hasta que se duerme”. También he tenido que oír que la he acostumbrado a dormirse a la teta o en el carro. Y también me preguntan que qué voy a hacer “cuando tenga dos años”. En el tema del sueño de los bebés, como ya he comentado anteriormente hay muchiiisimas leyendas urbanas que nos hacen caernos con todo el equipo cuando vemos que nuestros hijos no hacen lo que se considera normal. Yo creo que no es lo normal que un niño de 1 año se quede dormido solo en la cuna sin protestar. Así que con mucho mimo y mucha paciencia “a golpe de teta o de carro” la seguiremos durmiendo hasta que ella quiera.

No le gustan los animales. Vamos, que pasaba bastante. Yo pensaba que a todos los niños les llamaban la atención, que les encantaba ver cuentos y películas con los animales como protagonistas, que hacían sus ruiditos. Pero no. Pichí con un año pasaba olímpicamente de perros, gatos, vacas, granjas etc. Cosa que me sorprendió. Eso sí, dos meses después dice “guau guau” y “mmmm” cada vez que ve una vaca (o una oveja jeje) así que, queridos padres, ¡sólo es cuestión de tiempo!

Como veis, desde que Pichí cumplió un añito pasado dos meses y medio y desde entonces algunas las hace ya y otras aún no. Así que, madres del mundo, tomáos el desarrollo de vuestros nenes con calma, algunos harán estas cosas antes del año y otros un poco más tarde pero al final lo harán. Disfrutad de verles crecer, que no dan ningún premio al que lo hace primero 🙂 .
¿Qué cosas NO hacían vuestros nenes en su primer cumpleaños?

DE CÓMO HEMOS PASADO LAS FIESTAS

El resumen es FENOMENAL.

Empezamos yéndonos al pueblo, a casa de los abuelos de Alma de Papi, un lugar perdido de León en el que apenas hay cobertura y huele a chimenea. Un placer, vamos.

Los miedos los de siempre; el descontrol de horarios, que nos peguemos virus unos a otros, estar toda la familia junta y que al final salten chispas… Hubo de todo, la verdad.

La pobre Pichí se ha pasado tooooodas las vacaciones malita (cuando digo tooooodas es toooodas, estuvo tres días bien y luego otra vez tos, mocos y antibióticos al canto). Da la sensación de que no remontamos desde la maldita vacuna de los 12 meses aunque parece que ya, poquito a poco, va mejor.
Esto hacía que no pudiese respirar bien tumbada, así que tuvimos un par de noches de película de terror y el resto de los días le dio por madrugar a las 8 y media de la mañana. Menos mal que va recuperando poco a poco su horario.
El descontrol de horas, sobre todo de Nochebuena y Nochevieja me daba mucho miedo. No sabía si se dormiría o no y si luego se desvelaría con los ruidos, los cambios de casa etc, etc. (o que recuperase su esencia trasnochadora como tenía antes del bendito cambio de hora). Al final nada de eso. Estuvo jugando con los primos pequeños aguantando como una campeona y de buen humor y a las 12 o la 1 le decíamos “vamos a dormir” y allá que se venía a tomar su teta y, obviamente cayó rendida. Un diez.

En estos quince días además ha habido gente que la ha visto al principio de las fiestas y luego al final y coinciden en que ha cambiado un montón. Se pega sus paseos solita, sin agarrarse a nada de un lado a otro, está empezando a vocalizar de manera intencionada (dice ta para teta, aaatá para agua y lo que más claro dice y que acompaña señalando con el dedito tieso es “pa-pa”). En cuanto a la comprensión ha avanzado muchísimo. Nos dice que sí y que no con la cabeza entendiendo claramente lo que le decimos, y eso implica que han empezado las primera rabietas cuando no consigue lo que quiere. Me acuerdo mucho de otra mami bloguera (que no recuerdo ahora mismo quién era, mil perdones) que hablaba de que su nene tiraba la cabeza para atrás cuando se enfadaba y que a ella le daba miedo por si se hacía daño. Es la misma técnica que ha desarrollado Pichí (que yo me pregunto en qué momento nos ha visto a su padre o a mí hacer eso cuando nos enfadamos jajaja porque si no, ¿de dónde lo sacan?). Tiene carácter la niña pero, de momento, con paciencia, muchos mimos e intentando distraerla con canciones lo podemos manejar.

Hemos echado de menos a algunos que no han querido estar presentes (sí, hay abuelos que no quieren serlo), pero en general nos hemos sentido queridos y arropados por nuestra gran familia que, desde hace 14 meses, es también la de Pichí.

Ays, mañana vuelvo a trabajar mi ratito con sabor a turrón aún en la boca. Y vosotr@s, ¿qué tal habéis pasado las fiestas?

LOS 11 MESES DE PICHÍ

Así, vamos, que nos vuelan los meses y dentro de nada vamos a celebrar un año (UN AÑO!!) del solete que llegó a nuestras vidas el mediodía de aquel domingo nublado y que nos ha cambiado taaaanto y taaanto la vida. Este mes ha sido el de sacar el carácter que lleva dentro mi niña, ya no es un bebé y tiene claro lo que quiere y lo que no. Así que pasemos a detallar:

*A nivel motor:
El día que cumplió los 10 meses se puso de pie sola, como os conté. No lo ha vuelto a repetir pero sí que notamos que va bastante más suelta, que para cambiarse de un sitio a otro está un microsegundo en tierra de nadie, sin sujetarse a ningún lado. Gatea que se las pela, con las consiguientes peleas de “en la calle no se gatea, en el bar tampoco etc etc”. Pobrecita mía!

*Dientes:
Nada nuevo bajo el sol. Ni un dientecico más desde los 9 meses.

*Alimentación:
Vamos por rachas. Ha tenido una semanilla que pasaba de fruta y de pescado. Ahora sigue pareciendo que el pescado no le hace mucha gracia pero a la fruta le ha vuelto a coger el tranquillo. Ahora prefiere el pollo bien triturado en el puré que desmenuzadito como se lo ponía antes, pero bueno, si quiere en puré pues en puré (queda claro que Pichí está empezando a dejar claras sus preferencias). Hemos introducido el huevo y no ha habido ningún problema. ¡Cuarto de tortillita francesa se zampa mi niña!

*Sueño:
Este mes se ha estabilizado en cuanto al sueño durante el día. La verdad que ha cogido el ritmo y se duerme sus siesta mañanera, la del medio día y la de por la tarde. Lo malo es que día sí día no, prácticamente se desvela entre las 5 y las 6 de la mañana y nos tiramos dos horitas de la teta al carro y viceversa. Yo, personalmente, lo llevo fatal.

*Comunicación:
-Cuando no le damos lo que quiere o le quitamos algo peligroso para ella se pone a llorar como si le hubiésemos clavado un puñal, vamos. Unas lágrimas tremendas. A veces funciona distraerla y otras no.
-Odia, ODIA con todas sus fuerzas el momento poner camiseta. Meter la cabeza no le gusta un pelo pero el tema de las mangas es tremendo ¡qué dramón!
-No le importa irse un ratito con alguna persona que no sea muy cercana, pero me tiene que tener visible. Algún día antes de irme al trabajo me pide un abrazote de los grandes, para cargar pilas, la pobre.

*Juego:
-Imita a tope. A los niños de la tele, a las personas en carne y hueso. Lo hace a su manera, claro, porque su esquema corporal todavía no lo tiene claro, pero si subimos los brazos ella los sube o si nos llevamos la mano a la boca, por ejemplo.
-Sigue muy bailonga pero es que ahora depende del tipo de música utiliza un estilo u otro. Tiene el de doy saltitos a lo loco y el de “lagarterana”, como yo digo, que se mueve hacia los lados con los brazos casi en jarras.

Pues hasta aquí los 11 mesecitos de mi chica. Ha sido un mes un poco duro en cuanto a llantos se refiere, pero bueno, de momento tenemos bastante paciencia y entendemos que es su modo de protestar por lo que no entiende. Aún así, la miro y me sigo muriendo de amor!!