SEMANA 37: ¡LA NUEVA PUEDE SALIR CUANDO QUIERA!

Puff, ¿quién me lo iba a decir hace mes y medio cuando La Nueva amenazó con salir pesando sólo un kilo y medio y con sólo 31 semanas de embarazo?

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38 semanitas

He pasado estas 6 semanas con la rutina de que una vez a la semana,sin saber por qué empezaba a tener contracciones cada 3 ó 4 minutos durante unas cuatro horas o así. Después de que me detectasen la infección de orina, ya me lo tomaba con filosofía, me tumbaba en el sofá, me duchaba y a esperar que pasase el tiempo porque nunca han pasado de las 4 horas.

Es curioso porque desde que hemos cumplido las 37 semanas me he animado a dejar el reposo relativo que llevaba y algún día que otro me he dado caña y ni rastro de contracciones (miento, que justo esta noche, porque he escrito el post en dos días he tenido contracciones pero cada 5-7 minutos). Esto huele a que llegamos a la 41 sin verle la cara a La Nueva, ¿nos jugamos algo?

En la semana 36+5 fuimos a la última visita al ginecólogo en el que nos dijo que La Nueva estaba perfecta. Fin. Me toco un ginecólogo que como lo vea el día del parto le echo de la sala (Alma de Papi ya está sobreaviso que si le ve y yo no me doy cuenta le eche, ¡vamos!). Parecía que tenía prisa por irse de vacaciones, no dijo nada concreto a parte de “esto ya está hecho, AlmadeMami”, el niño está perfecto (sí, “el niño” todo el rato) toma Pichí, una fotito (que no me extraña que se la diese a la niña porque la llego a ver yo y se la devuelvo ¡no se veía nada!) y luego me hizo una receta (sin firmar y con la fecha mal) de hierro porque me salió una pequeña anemia (y me manda tomar hierro dos veces al día que con Pichí tenía más anemia y y tomaba la mitad. Puffff, con deciros que la semana que viene iré al privado para que me dé su opinión porque tengo miedo de estar envenenándome con tanto hierro. No me dijo ni lo que medía ni lo que pesaba ni tampoco me puso los latidos del corazón, ¿a que no soy yo y este señor estaba visualizando ya la playa?

En fin, al menos en la ecografía morfológica que me habían hecho la semana anterior ya me dijeron que La Nueva pesaba ya 2,600 kg aproximadamente y que va perfecta así que ahora sólo nos queda esperar.

Eso sí, llevo una semanita que las noches están siendo un poquito infierno. Es tumbarme en la cama y no estoy a gusto en ninguna postura: bocaarriba me ahogo, sobre el lado izquierdo me duelen un montón los músculos de ahí abajo y sobre el lado derecho me dan contracciones. Entre eso y que cada vez que me giro me despierto del dolor pues…¡¡genial todo!!

Lo mejor es que ya ¡hoy cumplimos las 38 semanas! Al final a Alma de Papi le dejan cogerse su permiso de paternidad enterito en la empresa nueva y tenemos casi todas las cositas preparadas para el uso y disfrute de “La Nueva” ¡Yupi! (después de las contracciones de anoche esta mañana me he puesto las pilas a lavar algunas cosillas que quedaban como las sábanas de la minicuna o la funda de la sillita del coche, en fin).

Por otro lado, Pichí está suuuper tierna, atenta de todos los bebés que ve por la calle, diciendo tal cual que “qué monos son”, dándole besitos a la barriga y poco a poco superando nuestro segundo intento de operación pañal que ya os contaré (después del primero fallido).

¡Chicas, esto ya está hecho! Seguiremos informando. ¿Qué tal vuestros embarazos? ¿Y vuestros veranos?¡ Dadme envidia con vuestras vacaciones!!

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VISITA A URGENCIAS SEMANA 32: CONTRACCIONES POR INFECCIÓN DE ORINA

Nos quedamos en que me dieron el alta en el hospital tras la amenaza de parto prematuro un domingo. Al martes siguiente (9 días después, en la semana 32+5) tenía cita con el ginecólogo en alto riesgo para que me mirase el cuello del útero de nuevo.

Allá que nos fuimos Pichí, Alma de Suegri y yo en el autobús hacia el hospital. Me miraron, vieron que no se había vuelto a acortar,  que “La nueva” seguía en podálica y que ya pesaba alrededor de 2,100 kg. Volvimos a casa, estuve un rato vigilando a Pichí en el parque sentada en un banco todo lo que pude y llegó la hora de la siesta y ¡tacháaaan! Contracciones. Me dijeron que si me volvía a pasar me fijase en cuanto tiempo pasaba entre una y otra y me asusté mogollón cuando vi que eran cada 3 minutos clavados. Me tumbé en el sofá durante casi una hora pero no remitían nada así que opté por ir a darme una ducha. Ahí perdí la cuenta porque al estar de pie me resultaba más difícil distinguirlas. Estuve como 10 minutos dándome agua templada en la barriguilla y en la zona de los riñones y cuando salí volví a tumbarme en el sofá. Serían como las 17:20 o así y poco a poco noté cómo iban disminuyendo hasta que media hora después ya no tenía. ¡Hurra!

Peeeero como una horita después… ¡volvieron! Otra vez regulares cada 3 minutos y yo visualizando cómo se acortaba el cuello del útero y me entraban los 7 males. Así que cuando llegó Alma de Papi oootra vez nos fuimos a urgencias ya pensando en el ingreso, el atosiban puesto por la via durante tres días, mandar a Pichí con los abuelos… vamos, tanto fue así que hasta pillé a Alma de Papi organizando deprisa y corriendo su neceser y preparando su pijama. Ahí le solté unos improperios y me eché a llorar, todo a la vez.

En urgencias tardaron en atendernos y cuando entré me dijeron que hiciese pis en un bote y me midieron el cuello del útero. Cuando me dijeron que no había disminuido respiré como nunca. Me mandaron a monitores y luego me comentaron que parecía que tenía una infección de orina asintomática (porque yo, la verdad no he notado nada de nada ni picor, ni dolor, ni más frecuencia de ir al baño, nada) que podía dar contracciones. Me recetaron un antibiótico general (quiero decir que de los que actúa para varios “bichos” a la vez porque no sabían cuál tenía en concreto) para tomar en dos días y en 10 días tendría el resulta de un cultivo para ver qué bicho tenía exactamente y si el antibiótico era capaz de actuar sobre él. Cachondos. ¿No sería mejor hacerte el cultivo luego para ver si tu cuerpo lo ha eliminado? En fin…

El caso es que este sábado, sin hacer grandes esfuerzos volví a tener contracciones cada 3 ó 4 minutos sin haber hecho nada en especial. Me di una ducha y se me pasaron bastante rápido pero ya dudo de todo. Se supone que la infección ya no debería tenerla así que lo achaco a algún esfuerzo de más como andar, limpiar la casa o cosas así.

Pufff, y aquí seguimos, contando los días. Hoy cumplimos las 34 semanas, parece que ya apareció el síndrome del nido pero me frustro porque al centro comercial sólo puedo ir a ratitos (por no hablar de tirarme al suelo a organizar cajas, poner lavadores etc). Y además tengo sentimientos encontrados porque me da la sensación de que si lo tengo todo preparado le estoy dando permiso a “La Nueva” para nacer ya y todavía tiene que aguantar 3 semanas más. ¡Menuda recta final!

¿Qué tal fue vuestro tercer trimestre de embarazo? ¿Os preocupasteis por las contracciones?

AMENAZA DE PARTO PREMATURO (2): HOSPITALIZACIÓN E INTERVENCIÓN

Nos quedamos en que me iban a ingresar mínimo 72 horas para parar las contracciones que habían empezado el trabajo de parto.

Me metieron en un paritorio (por suerte acompañada de Alma de Papi y de Pichí) y allí me indicaron que me pusiese el pijama del hospital. Entre lágrimas intenté dejarlo para más tarde, como negando que me fuese a quedar allí ingresada o que “la nueva”, si todo se torcía, iba a nacer ya y ser una prematura de 1.600 kg (el ginecólogo hizo la estimación del peso para tener el dato por si se decidía a nacer).

El protocolo es el siguiente:

*Dos inyecciones de corticoides en el culete de la mami (una en el momento y otra tras 24 horas) para ayudar a la maduración de los pulmones del bebé.

*Una dosis alta (de choque) de atosiban (en mi caso) durante las primeras 3 horas y luego otra más bajita en perfusión durante otras 48 (vamos, pegada al gotero todo el día) para relajar el útero e intentar parar las contracciones. Además, la estancia en el hospital se alargaba 24 horas más en observación sin medicación.

*Además estuve con monitores las 3 primeras horas con la primera “ración” de atosiban” y al día siguiente me hicieron otras dos tandas.

*Al día siguiente también me hicieron el exudado vagino-rectal por si la bebé se decidía a nacer saber si la presencia del estreptococo era positiva o no.

Y así estuvimos. Si me ingresaron el miércoles a las 9 de la noche, sentía algunas contracciones hasta el jueves, de hecho, en los monitores de la mañana se veían. Además llegó un momento en el que tenía la tripa dolorida de las contracciones y de los monitores y ya no sabía distinguir si sentía contracciones suaves o simplemente era molestia.

El viernes ya no sentí ninguna contracción y sólo me hicieron unos monitores durante el día. Pregunté si me medirían el cuello del útero y me dijeron que ya lo irían sopesando porque con estas cosas cuanto menos toqueteasen mejor, incluidos los monitores. Y oye, yo no pude estar más de acuerdo. Ese mismo día por la noche me quitaron el atosiban y al día siguiente me llevaron de nuevo a monitores para ver si había contracciones. Ya era sábado. Previamente me di un par de paseos por el pasillo por si eso podía provocarme contracciones después de apenas moverme durante más de dos días.

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31 semanas, hospital, pijama y vía

No sentí ninguna contracción y el domingo al mediodía me dieron de alta tras hacerme monitores de nuevo y medir el cuello del útero para comprobar que no había disminuido más. Seguía entre 25 y 30 mm (por lo visto si se pilla la contracción aparece más corto y aunque no se recupera no había disminuido). Así que para casa con indicaciones de reposo relativo tanto físico como sexual y derivada a alto riesgo con una consulta para pasados 9 días del alta.

Hemos tenido que recurrir a Alma de Suegri para que me eche una mano con la casa y lleve al parque a Pichí. Poquito a poco se me ha ido pasando el cansancio exagerado ante cualquier movimiento después de pasar dos días de la cama al sillón y del sillón a la cama. Y, probablemente, hemos terminado con la lactancia porque, a pesar de que me han dicho que podía seguir dándole el pecho lo cierto es que me entró mucho miedo de que me provocase contracciones así que hemos cambiado la teta de la siesta por mimitos y Pichí lo ha aceptado fenomenal.

Este martes vuelvo a consulta a ver qué tal pero, de momento no he vuelto a sentir contracciones rítmicas, solo unas 4 o 5 al día de Braxton-Hicks. Eso sí, el miedo a que algún esfuerzo de pronto vuelva a desencadenar contracciones no me lo quita nadie.

¿Alguna en la sala que haya vivido este tipo de amenaza de parto prematuro?

AMENAZA DE PARTO DE PREMATURO EN LA SEMANA 31 DE EMBARAZO (1): VISITA A URGENCIAS

Bueno, casi dos semanas después vuelvo por aquí para actualizaros y contaros lo que resumo en el título y para dejar, como siempre, escrita mi experiencia para aquellas a quienes os pueda ayudar.

Como todas sabéis, iba yo llevando este segundo preñamiento de maravilla (a parte de la incertidumbre del sexo del bebé, del susto de la posición podálica en la semana 30 y de unas contraccioncillas que sentí en la semana 29 pero que no llegaron a más, que le comenté a la matrona y que también pusieron una nube turbia en mi cabeza cuando fui hace dos semanas.

En fin, que “la nueva” al final, me trae frita porque, pese a que no me duele nada, me he tirado casi 5 días ingresada en el hospital.

Os cuento. El miércoles pasado pasé una mañana normal, llevé al parque a Pichí y estuve como una rosa, como siempre (después de comer hasta me puse a planchar y todo, ¿no os digo que estoy estaba fenomenal?

Mientras Pichí dormía la siesta y yo aprovechaba para tirarme en el sofá empecé a notar, poco a poco, oleadillas de molestia y presión cada 3 ó 4 minutos en los riñones y hacia delante, por toda la zona del cinturón como yo la llamo.

Como os decía, lo mismo me había pasado en la semana 29, sobre las 12 de la mañana y hasta las 4 de la tarde o así, a pesar de estar sentada y más o menos tranquila, no se me pasaron solas. Cuando fui a la matrona se lo comenté y me dijo que si me volvía a pasar que las contracciones cogiesen ritmo me fuese a urgencias “por si acaso”.

Claro, con esas palabras retumbando en mi cabeza del viernes y justo darme las contracciones el miércoles, cuando volvió Alma de Papi de trabajar para urgencias que nos fuimos.

Allí el ginecólogo me midió el cuello del útero, vio que la bebé estaba bien, me hizo hacer pis en un vasito para ver si había alguna infección y me mandó a monitores. Allí me tuvieron unos 45 minutos en los que sí se registraban contracciones y cuando volví a la consulta el ginecólogo me explico varias cosas:

*Podemos tener contracciones dolorosas aisladas pero el momento de ir a urgencias es si cogen ritmo, como me pasó a mí y no se pasan con reposo o con una ducha caliente.

*Que la mayoría de las veces no se sabe porqué empiezan estas contracciones. Que a veces puede ser por una infección de orina (que yo no tenía) o por alguna infección subyacente, pero, en la mayoría de los casos, no tienen ni idea.

*Que volviese de nuevo a urgencias si las contracciones cogían ritmo, si sangraba como una regla, si rompía la bolsa o si notaba que el bebé no se movía.

Pues nada. Antes de irme, por protocolo me volvió a medir el cuello del útero y pude ver en su cara que algo no iba bien. Se había acortado de 32mm a 25mm en 2 horas.

-Bueno, AlmadeMami, olvídate de todo lo que te he dicho porque voy a consultarlo con el equipo pero probablemente te vas a quedar ingresada como mínimo 72 horas.

Mañana os contaré cómo siguió el ingreso para que no se haga muy largo…