SI LOS DOS VAMOS A TRABAJAR, ¿QUIÉN CUIDA DE NUESTRA FAMILIA?

Vaya por delante que en esta entrada no quiero juzgar a nadie sino, simplemente, compartir mis reflexiones acerca del momento que estamos viviendo nosotros como familia y explicar por qué hemos decidido lo que hemos decidido.

En la generación de mis padres, ya no digo de mis abuelos, era bastante normal que la madre se quedase en casa al cuidado de los hijos y del hogar dejando a un lado su carrera profesional si es que la tenía. La sociedad daba por hecho que éste era el papel de la mujer y el hombre era el que debía llevar el dinero a casa.

Años después entre el cambio de mentalidad de la mujer y la crisis económica todo esto ha cambiado. Ahora lo normal es llevar a tu hijo a la guardería cuando se te acaba el permiso de maternidad de 16 semanas (con suerte lo amplías a 20 por las vacaciones o las horas de lactancia). Y ahí dejas a tu bebé al cuidado de un profesional que tiene a cargo otros tantos porque tú, como mujer no quieres renunciar a tu carrera profesional al tener un hijo o por la presión de la empresa, de tu círculo o, simplemente,  porque necesitáis el dinero.

Pero no siempre lo que opina la sociedad que es lo correcto te tiene que parecer bien o “normal” y ese es mi caso. Nuestro caso, porque AlmadePapi y yo estamos de acuerdo en esta decisión de vida. Para nosotros lo normal no es tener que dejar a tu bebé en una guardería sino estar con él, educarle, cuidarle, enseñarle el mundo y ser su mayor apoyo. Ojo, no quiero decir que esto no pase si llevas a tu hijo a la guardería pero para nosotros además de la calidad del tiempo también es importantísima la CANTIDAD. Y, no nos engañemos, si trabajas de 9 a 5 te pierdes más de la mitad del día de tu bebé y nosotros no queremos eso.

No es obligatorio llevar a los niños a la guardería ni es especialmente bueno. Ni se socializan más que mi hija que va al parque todas las mañanas, ni veo necesario “que se inmunicen” siendo bebés. Mejor cogerse una gastrointeritis con 3 años que con 1, ¿no?

Por eso nosotros hemos decidido que uno cuide de nuestros hijos. En nuestro caso, como yo no tengo trabajo indefinido y yo quería hacerlo, hemos decidido que sea yo. Si hubiese sido Alma de Papi el que tuviese una situación más precaria hubiese sido él, eso da igual. Y no es que el trabajo de Alma de Papi esté super bien pagado ni mucho menos pero preferimos no hacer grandes viajes ni darnos grandes lujos porque el lujo es poder criar a nuestros hijos. No comparto la idea de esos padres que trabajan de sol a sol los dos y dicen que es por necesidad cuando ganan mucho dinero. Lo que a mí me parece al final es que es cuestión de prioridades y que no entienden lo importantes que son los primeros años de nuestros niños.

Me niego a trabajar fuera de casa durante horas para ganar un dinero que terminaré invirtiendo en comprar cosas que no necesito y en que alguien cuide a mi hijo por mí y limpie mi casa por mí. Ya si eso lo hago yo porque, ¿Quién hay mejor que yo para cuidar de mi casa y mi familia?

¿Qué pensáis sobre el tema? ¿En qué situación estáis vosotros?

LA ILUSIÓN

Estas navidades son las que he vivido con más ilusión desde que tengo memoria. No han sido especialmente felices con los bisabuelos alternándose en el hospital, con Alma de Suegri maldiciendo por las esquinas por todo lo que ha tenido que trabajar en casa de su suegra, con la total ausencia de ese abuelo que nunca ha querido serlo… pero pasase lo que pasase la sonrisa de Pichí, el brillo de sus ojos y la ilusión de esta niña de dos años han rodeado cada momento haciendo que me hayan parecido las más especiales de mi vida.

Y es que, este año, Pichí se ha enterado de todo. Ha pedido cosas a Papá Noel, se ha comido las uvas (tolón-uva, tolón “ota” uva decía), ha bailado, ha cantado, ha jugado con los primos y con sus tíos de Alemania, ha visto la Cabalgata de los Reyes Magos sin perderse ni una de las carrozas y ha preparado la leche para los Reyes y el agua para los camellos.

Y es que, para mí, es cierto eso de que con niños la Navidad se vive de otra manera. Mira que a mí ya me emociona el tema de las luces, la calle, la gente y los regalos pero con Pichí este año participando en todo han sido las mejores… hasta el momento.

Porque además de toooda esa ilusión que nos ha contagiado Pichí, Alma de Papi y yo tenemos otra nueva ilusión… pequeñita… de 13 semanas… ¡estamos embarazados!

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“El nuevo”. 13 semanas

Ays, después del aborto bioquímico, de los miedos, de la incertidumbre… ¡por fin! Ya os contaré poquito a poco porque ha sido una montaña rusa, mucho miedo e incredulidad al principio, os explicaré por qué no tengo mi test de embarazo para el recuerdo como tengo el de Pichí, la vista a urgencias, los médicos taaaan simpáticos con toda la ironía del mundo, las reacciones de los familiares, la lactancia de Pichí estando embarazada, … ¡y tantas cosas que quedan por venir!

¿Os quedáis a compartirlo con nosotros? ¿Qué tal vuestras navidades?

RESUMEN DEL AÑO Y NOS VAMOS DE VACACIONES

Diréis, ¿resumen del año? Es lo que tiene vivir por cursos lectivos que hacemos balance en verano y en diciembre (esto como todo el mundo).

Como voy a estar un poquito ausente (más bien ausente perdida en un pueblo de León sin apenas cobertura y luego cerquita de Ribadeo) me ha parecido una buena idea hacer un resumen de lo que ha sido para Pichí, Alma de Papi y para mí este añito desde el verano pasado (que para el que no lo recuerde nos fuimos a Lastres con Pichí con 8 meses aysss).

Desde entonces, hemos vivido muchas cosas y hemos acompañado a Pichí en su andadura de pasar de bebé recién nacido  (con su ARSA, su costra láctea y sus percentiles a vueltas) a una niña de año y medio valiente, que come como una campeona, que sigue tomando pecho, que juega en el parque con sus amiguitos y que de vez en cuando nos da la noche (o el día jeje).

Aún así no puedo negar que estoy viviendo la etapa más feliz de mi vida. Tuve mucha suerte y tras conocer a Alma de Papi y ponernos a buscar el bebé, la sorpresa llegó en nuestra luna de miel. El embarazo fue fenomenal (con obsesiones y todo) y del parto y el postparto no me puedo quejar (a pesar de los vértigos que me trajeron de cabeza). Ya le agradecí a mi matrona la gran compañía y el gran trabajo que hizo conmigo y, siendo sincera, guardo un gran recuerdo de todos esos momentos vividos. Tan, tan buenos que, pensando ya en darle un hermanito a Pichí nos sobrevuelan los miedos y las incertidumbres porque con Pichí fue todo tan fácil.

Ella nos lo ha puesto muy fácil pero aún así no nos hemos librado de oír comentarios y sentencias sobre nuestra manera de criar, de alimentar o educar con nuestra consiguiente cara de ¿¿PEERDOONAAAA??. También hemos dejado amigos e incluso familia por el camino pero sigue mereciendo la pena por Pichí y por todas esas personas que nos quieren y la adoran a ella.

Soy consciente de la suerte que he tenido. Trabajando con niños con autismo me sigue maravillando cada pasito que Pichí da y cómo ha superado con creces los síntomas que puede dar este trastorno y aunque al año había cosas que no hacía a los 18 meses lo ha logrado con creces.

En fin pues así se resumen nuestro año y, como os he dicho ahora nos tomaremos un descansito de tres semanas en las que disfrutar en familia y relajarnos para el año que se nos avecina. Deseadnos mucha suerte y ¡a la vuelta os cuento! Mil gracias a todos por estar ahí y ¡¡FELICES VACACIONES, NOS VEMOS A LA VUELTA!!

CUANDO EL CUERPO TE PIDE TENER UN HIJO

Últimamente recuerdo mucho una conversación que tuve con una mamá de un niño con el que trabajé que me contaba que cuando su hija tenía dos años el cuerpo le pedía tener otro. Una vez que se quedó embarazada de nuevo y tuvo a su hijo pequeño dice que, de pronto, esa necesidad vital que había sentido desapareció y cuando veía un bebé ya no moría de amor sino que le parecía muy mono pero poco más.

Yo no lo describiría mejor: necesidad vital. De un tiempo a esta parte (desde los 15 o 16 meses de Pichí) me descubro a mí misma planificando, dándole vueltas a la cabeza, leyendo e interesándome de nuevo por cosas de recién nacidos y perdiendo mis pensamientos cuando veo a mujeres embarazadas con otro niño de la mano.

Siento esos nervios por la aventura nueva que esperamos poder emprender y a la vez me aterran millones de miedos: si las cosas en el trabajo de Alma de Papi saldrán bien (estamos en un momento de decisiones importantes, de cuando crisis es sinónimo de oportunidad pero el cambio da vértigo y no depende al 100×100 de uno mismo), si me quedaré embarazada a la primera, si me cuadrará con el trabajo para cobrar la baja, si no se nos juntará con el inicio del cole de Pichí, si todo irá bien, si Pichí no abandonará la lactancia al disminuir la producción de leche durante el embarazo, si tendré un parto tan bueno como el de Pichí, si los familiares se lo tomarán bien, si podré hacerme cargo de los dos a la vez, si Pichí sufrirá mucho…

Muchas veces pienso lo fácil que sería todo si pudiésemos mirar por un agujerito aunque fuesen sólo dos segundos de aquí a diez años, por ejemplo. Me relajaría mucho verme establecida y contenta con Alma de Papi, con nuestros tres niños (que es mi gran sueño) y saber que las cosas nos han salido bien. Aunque reconozco que algo de encanto le quitaría al asunto pero es que la incertidumbre y yo no nos llevamos muy bien.

Sé que estoy al inicio del camino y poquito a poco iremos dando pasitos. De momento estoy en ese punto en el que los embarazos de los demás te ponen los dientes largos, en el que con los recién nacidos se te cae la baba como nunca y en el que vuelvo a llorar como una magdalena con vídeos relacionados con bebés, partos y la maravillosa aventura de ser padres.

Y es que es superior a mis fuerzas. No sé si es el reloj biológico, las hormonas, el ciclo de la vida o yo qué sé pero si pienso en que no pudiese ser, siento un vacío en el pecho que me aprisiona el corazón y me deja sin aire.

Definitivamente, estoy en ese punto en el que tengo la necesidad vital de tener otro hijo.

¿Y vosotras? ¿Habéis pasado por ese momento de sentir que tener un hijo es realmente necesario para vuestra vida?

FIN DE MI CONCILIACIÓN LABORAL

Hasta aquí hemos llegado, al menos por este curso.

Como sabéis los que me leéis no ha sido un año fácil en cuanto al trabajo se refiere. Cuando pedí una plaza en el cole en el que llevaba trabajando un montón de tiempo en septiembre no me la dieron y creí seriamente que me tocaría quedarme en paro. Al final, con mi sensación interna de que me la estaban dando a regañadientes al final me dieron otra del mismo tipo.

Han pasado muchas cosas a lo largo de este curso. Empecé trabajando dos horas cuando Pichí tenía diez meses. Han ido saliendo más plazas con algunas horillas y que me ha apetecido hacer porque me he visto preparada para dejar a Pichí más tiempo con Alma de Suegri pero que no me han dado porque tenían nombre y apellidos de un enchufado del chachigrupi de la directora. Hasta 3 veces me ha pasado. Algunas de mis compañeras se han quejado, se han movilizado y han dicho alto y claro que se me tenía que dar una plaza de mejor calidad. Hace un mes me ofrecieron una plaza complementaria a mi horario en la actividad menos agradecida de todas y la que nadie quiere ir y sólo para un mes. Les dije que no porque me parecía que me estaban tomando el pelo y es que pretendían que pareciese que me estaban haciendo un favor cuando en realidad no había nadie que quisiese hacer ese trabajo. Pues mira, una es tonta, pero no tanto.

El cole se acabó ayer y yo me voy con un sabor agridulce. Éste ha sido el curso del desengaño, en el que he sentido que de repente ya no sabía trabajar porque me había quedado embarazada. La cúpula del cole me ha bajado de mi nube de piruleta para darme el bofetón de realidad en la cara de que nadie es imprescindible y mucho menos una mujer en edad fértil y con un bebé a su cargo. Menos mal que esta cúpula de la que os hablo son madres las cuatro. Cuánta empatía, sí señor.

Pero me quedo con lo bueno. Me quedo con que la tutora de mis chicos, cuando se enteró de que en octubre me reincorporaba a trabajar dijo que “se pedía” trabajar conmigo, que me quería para apoyarla con los chavales. Me quedo con ella y con el resto de profes de mi nivel que han confiado en mis criterios de intervención y que me han pedido opinión como si fuese una más. Me quedo con la mamá de A, una mujer dulce y muy insegura que sólo quiere lo mejor para su hijo y que ha depositado en mí toda su confianza y me ha valorado un montón como profesional. Me quedo con mis 3 compi-amigas que son lo mejor que hay en ese cole y que siempre están ahí para que me desahogue con ellas. Y, por supuesto, me quedo con mis niños, con ellos que no entienden de currículums, de status ni de chachigrupos, que me han regalado achuchones de esos que sólo te pueden dar estos niños y a los que si no veo el año que viene espero que les vaya precioso porque se merecen ser felices, más que nadie.

Cerramos etapa aunque lo digo con la boca pequeña porque en septiembre lo volveré a intentar a ver si me lo ponen un poco menos difícil. ¿Qué tal han sido vuestras reincorporaciones al trabajo después de la maternidad? ¿Tenéis reciente un cierre de etapa?

BIENVENIDO 2016

Un nuevo año siempre me llena la cabeza de proyectos, de ganas de hacer mejor algunas cosas, de aprender a hacer otras… pero este año estoy trascendental.

Empecemos por el principio. Ha venido de visita el hermano de Alma de Papi que, con 25 añitos se ha ido a Alemania con su novia a buscarse la vida. Nos han contado lo contentos que están, lo bien que van allí las cosas, las bajas de maternidad de un año y de paternidad de dos meses, la conciliación, los suelos altos… Y se me pusieron los dientes largos. Me dio envidia ver que sí hay otra forma de hacer las cosas, que las mamás españolas que viven en Alemania pueden trabajar y no tener que abandonar a su bebé de menos de 4 meses, que los papás pueden reducir su horario después de los 2 meses de baja de paternidad para cuidar de su mujer y su hijo etc etc.
Hasta el punto de que quería ponerme a traducir al inglés el CV de Alma de Papi y me liaba la manta a la cabeza para irnos. Y eso que odio el alemán, es difícil y no me gusta como suena.

Una semana después fuimos a ver la casita que se ha comprado Alma de Mejor Amiga. Nuevita, en una urbanización sencillita, con su super trastero y plaza de garaje, sus suelitos de madera, su cocina recién puesta. Y ale. Ya me puse yo a maquinar: que si comprar una casa sale más barato que el alquiler que estamos pagando, que si cómo molaría vivir en una urba con gente joven con niños etc, etc.

Hasta que hablándolo con Alma de Papi me dijo: date cuenta de que si te compras una casa no te puedes ir a Alemania. Y ahí me di cuenta. No tengo ni idea de lo que quiero hacer con mi vida. Todo me viene bien. Sé cosas importantes, como que quiero tener 3 hijos y que me cuadraría quedarme embarazada del segundo este año. Nada más. Que quiero cuidar de mis hijos y pasar tiempo en familia. La pena es el maldito dinero que, aunque yo tengo muy claro que si se quiere se puede, a Alma de Papi le da más miedo.

Y así hemos he empezado el año. No sé si es la crisis de los 30 que cumpliré en marzo, el 2016, la cuesta de enero, el instinto maternal o qué sé yo, pero me noto indecisa y un poco agobiada por no saber qué pasará (obviamente ya sé que es imposible saberlo).

¿Alguna otra en la sala ha vivido alguna crisis parecida?

FELIZ NAVIDAD!!

Paso por aquí de refilón, desde el móvil y con las risas de Pichí jugando con los abuelos, los bisabuelos, los tíos de Alemania ( que se han ido a buscar una vida mejor y desde febrero no nos veíamos). Soy una loca de la Navidad por estos momentos en familia en los que todos estamos bastante contentos y relajados.

No me queda mas que desearos a toooodos vosotros, a vuestros peques y a vuestras familias unas fiestas felices y rodeados de cariño.

Besotes enormes para todos! Nos vemos a la vuelta!!