LAS VACACIONES ANTES Y DESPUÉS DE TENER HIJOS.

¡¡Ya estamos de vuelta!! ¿Qué tal habéis pasado las vacaciones?  Nosotros lo hemos pasado fenomenal, rodeados de familia y conociendo sitios nuevos y muy bonitos de Asturias y Galicia que ya os comentaré más detenidamente.

De momento hoy vengo a compartir la que ha sido, en nuestra familia, la revelación del verano; y es que no son lo mismo las vacaciones con los hijos que cuando te ibas solita con tu pareja. Y diréis que el verano pasado ya teníamos a Pichí, pero tenía sólo 9 meses, iba tan a gustito en el carro o en la mochila y sólo había que estar pendiente de su comida y sus siestecillas, poco más.

Pero este año… ay, amiga, este año ha sido distinto. Comenzamos:

Elegir destino.

*ANTES DE PICHÍ : a donde sea.

*DESPUÉS DE PICHÍ :Que no sean muchas horas en coche si no queremos volvernos locos, que el hotel sea accesible con el carrito, preguntar si hay cuna o la llevamos, que no llueva porque imagínate tener que estar encerrados en el hotel todo el día.

Planificación.

*ANTES.: Mi maleta, mi ropita y mis “porsiacasos”. Saldremos por la mañana pero tranquilamente que no hay prisa.

*DESPUÉS: La maleta de Pichí, su trona de viaje, el carrito, el cojín de lactancia, su neceser. Mi maleta a última hora y planchando un par de camisetas que me quiero llevar. Como necesito espacio para las cosas de la niña sólo me llevo un par de zapatillas y a rezar porque no llueva. Para salir Alma de Papi y yo nos coordinamos como un equipo en una misión importante en la que nos levantamos a las 6 de la mañana, nos movemos por la casa como ninjas y mientras yo me visto, él carga el coche y, por último le doy el pecho a Pichí para “asegurarnos” (porque con un niño no hay nada seguro en esta vida) de que aguante más tiempo dormida.

El viaje.

*ANTES: cantando, durmiendo, comiendo, parando o sin parar.

*DESPUÉS: sin hacer ni un ruido y con música clásica de fondo para que Pichí no se despierte. Una vez que se despierta enchufamos Miliki a todo trapo. De dormir ni hablamos porque yo no sé qué narices me ha pasado que desde que soy madre no estoy tranquila con los ojos cerrados en el coche… ¡con las buenas siestas que me echaba!

El turismo.

*ANTES: yo era de las que me encanta patearme las ciudades a las que voy. Con unas buenas zapatillas nos perdemos por las calles, disfrutamos del paseo, subimos hasta lo más alto para ver la panorámica de la ciudad…

*DESPUÉS: Obligatorio saquear a preguntas a quien nos atienda en la oficina de turismo: “¿por dónde voy con el carro? ¿Hay algún sitio chulo para niños? Si eres tan amable, ¿me marcas los parques en el mapa?”. Esquivando todo lo posible las escaleras, pateando menos, usando más el coche y sobre todo, bajando el ritmo. Si tenemos que pasar una hora entera en un parque pues nos la pasamos que aquí Pichí también tiene derecho a sus vacaciones y su ocio.

Fue en el primer pueblo al que fuimos en el que me di cuenta de que mis vacaciones no iban a ser como hasta ahora habían sido. Que ya no podría subir a todos los miradores ni recorrerme todas las calles de los pueblos, ni hacer rutas largas o meternos por el bosque. Pero decidí cambiar el chip y entonces redescubrí las vacaciones. Me volví a maravillar con las vacas, no por verlas sino por saber que Pichí las estaba viendo y lo contenta que se ponía gritando ¡¡Muu!! cada vez que pasábamos por el prado de al lado del hotel. Disfruté sentada en un parque de Cudillero entre montañas mientras Pichí no paraba de columpiarse. Aluciné con la playa de las Catedrales por lo bonita que es y aluciné con Pichí que descubrió lo mucho que le gusta mojarse los pies en las pozas que se hacen cuando baja la marea.

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AlmadeMami y Pichí mirando un caballo

Así que sí… con la maternidad todo cambia, hasta las vacaciones… pero, como siempre, merece la pena. ¿Y vosotros? ¿Habéis tenido que cambiar vuestra manera de pasar el verano desde que tenéis hijos? ¿Qué tal lo habéis pasado este verano? ¡¡Contadme, contadme!!

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RESUMEN DEL AÑO Y NOS VAMOS DE VACACIONES

Diréis, ¿resumen del año? Es lo que tiene vivir por cursos lectivos que hacemos balance en verano y en diciembre (esto como todo el mundo).

Como voy a estar un poquito ausente (más bien ausente perdida en un pueblo de León sin apenas cobertura y luego cerquita de Ribadeo) me ha parecido una buena idea hacer un resumen de lo que ha sido para Pichí, Alma de Papi y para mí este añito desde el verano pasado (que para el que no lo recuerde nos fuimos a Lastres con Pichí con 8 meses aysss).

Desde entonces, hemos vivido muchas cosas y hemos acompañado a Pichí en su andadura de pasar de bebé recién nacido  (con su ARSA, su costra láctea y sus percentiles a vueltas) a una niña de año y medio valiente, que come como una campeona, que sigue tomando pecho, que juega en el parque con sus amiguitos y que de vez en cuando nos da la noche (o el día jeje).

Aún así no puedo negar que estoy viviendo la etapa más feliz de mi vida. Tuve mucha suerte y tras conocer a Alma de Papi y ponernos a buscar el bebé, la sorpresa llegó en nuestra luna de miel. El embarazo fue fenomenal (con obsesiones y todo) y del parto y el postparto no me puedo quejar (a pesar de los vértigos que me trajeron de cabeza). Ya le agradecí a mi matrona la gran compañía y el gran trabajo que hizo conmigo y, siendo sincera, guardo un gran recuerdo de todos esos momentos vividos. Tan, tan buenos que, pensando ya en darle un hermanito a Pichí nos sobrevuelan los miedos y las incertidumbres porque con Pichí fue todo tan fácil.

Ella nos lo ha puesto muy fácil pero aún así no nos hemos librado de oír comentarios y sentencias sobre nuestra manera de criar, de alimentar o educar con nuestra consiguiente cara de ¿¿PEERDOONAAAA??. También hemos dejado amigos e incluso familia por el camino pero sigue mereciendo la pena por Pichí y por todas esas personas que nos quieren y la adoran a ella.

Soy consciente de la suerte que he tenido. Trabajando con niños con autismo me sigue maravillando cada pasito que Pichí da y cómo ha superado con creces los síntomas que puede dar este trastorno y aunque al año había cosas que no hacía a los 18 meses lo ha logrado con creces.

En fin pues así se resumen nuestro año y, como os he dicho ahora nos tomaremos un descansito de tres semanas en las que disfrutar en familia y relajarnos para el año que se nos avecina. Deseadnos mucha suerte y ¡a la vuelta os cuento! Mil gracias a todos por estar ahí y ¡¡FELICES VACACIONES, NOS VEMOS A LA VUELTA!!