LOS 18 MESES DE PICHÍ

Hacía tiempo que no me ponía a describir cómo va cambiando Pichí y se me ponen los ojos como platos cuando leo las cositas que hacía a los 8 meses, a los 9, a los 10, a los 11, al año… es increíble cómo cambian en 6 meses (pienso en las Navidades y es increíble lo que le ha cundido para crecer jeje) y es que además, en este último mes he notado que, sobre todo a nivel de lenguaje expresivo el desarrollo es un no parar.

*A nivel motor:

Pichí se mueve para donde quiere, corre y sube y baja escaleras esto último con un poco de ayuda si la escalera es grande si no si que salva pequeños obstáculos. Se quiere subir a tooodo escalón que ve así que nuestros paseos se hacen un poco largos. Le encanta correr y ya si es en cuesta ni te digo, se parte de risa. Sube y baja del sofá sola, hace la voltereta con nuestra ayuda en la cama… en fin, parece que no ha heredado mi flexibilidad de palo de escoba yujuuu ( a ver si ella aprueba gimnasia jeje).

 

*Dientes:

Hemos perdido la cuenta de los que tiene ya. Hubo parón hasta los 16 meses o así que tenía las encías muy inflamadas y le han ido saliendo un montón de poquitos poco a poco.

 

*Alimentación:

¡Come de todo! Excepto frutos secos, marisco y carnes crudas. El resto lo ha probado todo y encima se lo come fenomenal (ella solita con su cuchara o su tenedor y bastante decentemente). Le encanta el tomate, la paella y las patatas en todas sus variantes. Eso sí, leche de vaca toma bastante poca (queso y yogur sí) en plan ni un dedito de la taza pero como seguimos con lactancia materna no hay problema.

 

*Sueño:

Ahí vamos. Parece que llevamos desde los 15 meses con una rutina bastante aceptable en la que duerme de 23:30 a 9:15 (o 10:00, 10:30 depende del día) y luego se echa una siestaza de 2 horitas entre las 16:30 y las 18:30. A veces es menos y las horas varían un poquito pero en general es bastante predecible de lunes a viernes (cuando hay jaleo el fin de semana no se sabe por dónde va a salir). Despertares nocturnos normalmente tiene uno aunque también tenemos días chungos de desvelarse, de despertarse dos o tres veces….qué os voy a contar.

 

*Comunicación:

– Entiende premisas sencillas y complejas (cualquier día me trae el “este” que está en el “ese”).

– Dice bastantes palabras: agua, papá, mamá, yaya, guagua, teta,  to (para “roto”), tata (para “caca”), bobo (para “globo”). También se sabe los nombres de sus dos niños favoritos y no son precisamente fáciles de decir, pero oye, los dice perfectos. Hasta aquí en español, que la tía dice “aaay” señalándose los ojos y “mou” señalando la boca.

– Ya dice no cuando es no y sí cuando es sí. Hemos pasado una etapa cachondísima en la que le preguntabas ¿quieres galleta? Y ella verbalizaba un no clarísimo y decía que sí con la cabeza. Era que sí, menos mal que su santa madre la iba traduciendo todo el rato.

-Tiene vocabulario para dar y tomar, sabe los sonidos de los animales, las partes del cuerpo, las comidas…

*Juego:

-Creo que jugar con otros niños es lo que más le gusta en este mundo. Le da igual que sean pequeños o mayores, se pone a correr detrás de ellos y a un pilla-pilla no se resiste nadie (en serio, la he visto meterse en el bote a un niño hecho y derecho de 9 años). Eso y correr detrás de la pelota. Se lo pasa pipa.

– En casa le gustan las pompas, pasearse con el carrito de las muñecas para arriba y para abajo, ver cuentos, bailotear cualquier música, montar una casita con bolas que tenemos y meterse dentro, asomarse…

*Personalidad:

Pichí es una niña muy cariñosa, de las que da besos espontáneos a las personas que quiere (esto incluye cualquier niño en el parque que de pronto le caiga en gracia). Sólo se enfada cuando está cansada o tiene sueño y de momento no pega, ni empuja, ni quita los juguetes de mala gana ni aunque se los quiten a ella. Se pone “pelusona” cuando Alma de Papi y yo nos damos besos y entonces me llama “mamaaaaa, mamaaaaa” para que vaya a darle besos a ella. Le encantan los “besos de sándwich” que le damos Alma de Papi y yo, uno por cada lado. Es curiosa y da la sensación de que bastante extrovertida, no tiene problema para acercarse a cualquiera y “contarle sus cosas” o de probar cosas nuevas. Se levanta con una sonrisa, ya dando besos y su abuelo es su debilidad ( y eso que no es al que más ve de todos). Tiene cosquillas en los pies y en las costillas y su animal preferido es el mono.

 

Madre mía, según escribo esto me doy cuenta de que lo que cuento ya no son cositas de bebé sino de una niña mayor, que juega, se entretiene, se relaciona y deja ver su personalidad.

Creo que no puedo enamorarme más.

Anuncios

UNA MALA NOCHE

Todo empieza cuando, a las 23:30 ya en la cama dándole el pecho a Pichí calculo que se dormirá pronto y yo podré acostarme a eso de las 12 o 12 y algo. Supongo que se dormirá pronto porque han tenido a bien llamar al teléfono fijo de cada a las 5 de la tarde y la han despertado a media siesta (miento, ha dormido 45 minutos cuando suele dormir casi dos horas). Con lo que me quita a mi el sueño su sueño diurno. Pero bueno, supongo que estará cansada.

¡Bueeeno! Parece que le ha costado un poquito pero son las 12 menos 5 y la dejo en la cuna y no se despierta, ¡yuju! Me vengo arriba, quizá pueda hasta invertir 20 minutitos en el ordenador… ays, no… que hay que fregar la cocina, que después de un puente de 3 días está cochina, cochina…

Venga, friego, rapidito, son las 12 y cinco. ¡Qué suerte, 15 minutitos de ordenador!

12:15. Alma de Papi tira de la cadena del baño. Pichí llora. Ale, vamos pa´allá. Teta. 10 minutos y se queda sopa.

12:30. Apago el ordenador deprisa y corriendo y de puntillas, casi volando sobre el suelo de casa llego a la habitación sin hacer ruido. Me tumbo en la cama. Aaaaah, que gustito… A ver si me duermo rápido. Alma de Papi enciende la ducha. Pichí se despierta. Teta otra vez. Esta vez tarda casi 20 minutos en dormirse.

1:00 ¡Por fin! ¡Durmamos que es gerundio!!

6:00 Despertador de Alma de Papi que de paso me despierta a Pichí también. ¡¡Alegría!!… Como sé que a esas horas después de tomar el pecho se despierta al echarla en la cuna preparo la camita para practicar este colecho madrugador. Pichí se mueve mucho, se destapa, hace el pino con la teta en la boca… no parece que se vaya a dormir. “¿Quieres de la otra teta?” pregunto con el hilo de voz de las 6 de la mañana. “mm” me dice la niña que sí con la cabeza. Cambio de lado. Venga, a ver si es que se ha quedado con hambre.

6:45 Parece que se mueve menos. A ver si hay suerte y nos dormimos. Jo, y con suerte se despierta pasadas las 10 y a lo mejor hasta descanso, ¡qué lujo!.Bajo la guardia y me quedo medio grogui…

6:55 (Sí, sólo han pasado 10 minutos) Me despierta un codo de bebé clavándose en mi tráquea. No es un despertar agradable, os lo aseguro. Ahí ya me enfado. ¡Venga, hija, hay que dormir! Pero veo que no. Me la llevo al carrito. “Wish you were here” de Pink Floyd suena en Youtube y trato de concentrarme en la música para no enfadarme más porque llevo una hora danzando, porque me duele la tráquea, porque tengo frío, porque muevo el carro y levanta más aire y tengo más frío, porque me asomo al carrito y ahí está, la niña mirándomeeeee con los ojos como platossssss….

7:10 Teta en la cama.

7:15 Increpo a Alma de Papi por hacer ruido, por no ayudar, por tener que apañarme yo sola. Él se va a currar. Encima te quedas con mal cuerpo por la discusión.

7:25 Pink Floyd en el carro.

7:40 Me llevan los demonios. Decido meterme en la cama y le digo a Pichí “yo me voy a dormir, tú misma”. Ella lo intenta, se echa sobre la almohada, parece que se va a quedar dormida pero al rato se levanta. Yo le repito “ a dormir, Pichí”. Me trepa, me araña la barriga porque no le hemos cortado las uñas, me pellizca mientras mama…

7:55 “ A dormir” le ruego de nuevo. Se apoya en la almohada. Contengo la respiración. Tiene los ojitos cerrados. Pasa un tiempo prudencial y, efectivamente, dos horas después, Pichí ha caído frita. Las lágrimas me resbalan por las mejillas. Y lo peor es que aún me cuesta dormirme, porque claro, dos horas desvelada son muchas horas…

¿Habéis tenido alguna vez una mala noche?

LAS OBSESIONES DURANTE EL EMBARAZO

Como todas sabemos, el embarazo es una etapa en la que nuestro cuerpo es un baile de hormonas sin fin y, como las hormonas influyen en los pensamientos y las conductas de los seres humanos nos pasan muchas cosas extrañas: de repente lloramos, de repente reímos, de repente nos entran miedos atroces a lo que sea etc etc.

El otro día, viendo el programa de 9 meses con Samanta en el que la periodista graba cómo lleva su propio embarazo y trata temas sobre maternidades variadas, vi LA ESCENA que me hizo recordar esas cosicas raras que le da a nuestro cerebro por hacer cuando llevamos una personita dentro.

La escena era la siguiente. Entra el marido en casa  y le da una bolsa con 12 kiwis. Resulta que la chica se va a Dinamarca 6 días y no sabe si allí va a haber kiwis. Y es que ella los necesita porque se ha informado y sabe que en el embarazo se acusa mucho el estreñimiento y que eso provoca hemorroides y ella no quiere tener hemorroides. Así que se lleva sus 12 kiwis en la maleta con una sonrisa. Su marido le mira con cara rara y ella le dice: “no estoy loca, ¿eh?” y él: “no, claro, claro……”.

Me partía de la risa. Me recordó a mí misma con el mismo tema (y curiosamente las mismas frases de “yo no quiero que me pase eso”). Lo mío se tradujo en llevar siempre una botella de agua. Yo lo veía como algo normal, “hay que beber mucha agua” te dicen en todos los sitios. Hasta que un día, unos meses después de que naciera Pichí me dijo mi cuñada: ¿Qué? ¿Ya no vas con tu botella de agua a todos lados?. Y es que sí, llevar la botella de agua para mí se convirtió en una obsesión (muy llevadera por otro lado, no era como tener que girar 7 veces la llave antes de abrir la puerta) pero sí que es verdad que si no la tenía conmigo me sentía inquieta. Ansiedad, se llama.

Esa y la de hacer acopio de comidas extrañas como si los supermercados fuesen a desaparecer mañana. Con comidas extrañas quiero decir: muesli, en mi caso. O pepinillos que le dio por comer a mi prima. Y en el momento no te das cuenta. Pero oye, vas con tu carro y piensas “no voy a comer todo el rato lo mismo, algo habrá que variar, así que me cojo una caja de muesli con frutas del bosque, otra de coco, otra de chocolate y plátano….” Y cuando se te pasa tienes que tirar unas cuantas barritas (quien dice barritas dice paquetes enteros)  caducadas porque oye, ya no encuentras el momento de comértelas XD.

Así que sí, mujer embarazada que coges 20 sabores de pepinillos, bebes dos vasos de agua caliente todas las mañanas para evitar el estreñimiento o te pones el agua de la ducha a 20 bajo cero y te das en las piernas para evitar las varices… eres víctima de tus hormonas y es lo más normal del mundo. Por suerte, amigas, todo pasa… pero cuando te ves desde fuera un tiempo después… ¡flipas en colores!

¿Alguna es consciente de tener alguna obsesión extraña durante el embarazo? Contadme, contadme!!

CÓMO COMEMOS Y MENÚ SEMANAL

Cuando tienes hijos, (ya desde el embarazo) por lo que voy viendo a mi alrededor, tendemos a preocuparnos por mejorar la calidad de nuestra dieta. A mí, personalmente, me preocupa el ejemplo que pueda darle ya que soy consciente de que el dulce y la bollería industrial y las galletas están demasiado presente en mi dieta. Y, siendo sincera, me da miedo que Pichí se vuelva una adicta al azúcar como yo, por eso, procuro, en primer lugar reducir mi consumo de azúcar en general y más en particular en su presencia “obligándome” a comer tentempiés más sanos como una frutita, una zanahoria cruda o un yogur.

En cuanto al DESAYUNO he probado a cambiar la bollería industrial (lo siento, es que mi cuerpo recién levantado no procesa el salado) por bizcocho casero, tostadas con mermelada o cereales siempre acompañado de una fruta ya sea en zumo o en trozos. Es cierto que Pichí no desayuna mucho pero últimamente, lo que come lo va robando de mi plato, de ahí la importancia de que yo coma sano.

Las COMIDAS procuramos hacerlas variaditas, con muuucha verdura y procurando siempre que a lo largo del día coma algo de proteínas ya sea en forma de huevo, carne o pescado. Y de postre siempre le ofrecemos fruta, tanto en la comida como en la cena. Un ejemplo de comidas y cena semanal es este:menu 18 meses.JPG

Para la MERIENDA que suele ser después de la siesta de la que se suele levantar con poco apetito le ofrezco últimamente un quesito porque le suele apetecer. Llevo unos días que en vez de ofrecerle fruta que no quería le ofrezco zumo y parece que se anima más. Pero bueno, vamos probando.

En cuanto a la CANTIDAD a veces se come dos trocitines de pera y otras se come casi una ciruela entera, un día toma 10 cucharaditas de puré y al día siguiente un platazo de lentejas así que intento no obsesionarme ni pensar en cantidades, tomar una ACTITUD relajada y, por supuesto desterrar las frases tipo: “hoy no ha comido nada” “no sé cómo se tiene en pie” “tiene que comerse por lo menos una fruta” etc etc. Después de varios años dando de comer a niños soy de la opinión de que los niños comen lo que necesitan y, desde luego, forzarles a comer, meterles la cucharada a traición o empecinarnos en que se tiene que comer el yogur entero porque sí son lo más contraproducente que hay. A nadie le gusta comer en un ambiente de gritos, amenazas o que le fuercen a comer si no le apetece. Para mí gusto tiene que ser un ambiente relajado, en el que no me insistan hasta la saciedad y todo gire alrededor de la comida. Nosotras pasamos un buen rato, cantando, guarreando, probando texturas, cogiéndolo con la mano y disfrutando de la comida.

No lo he dicho pero a todo esto hay que añadirle las tomas de LACTANCIA MATERNA A DEMANDA que hace según se levanta, a media mañana, antes de dormir la siesta y también después, antes de cenar y para dormir. Leche de vaca toma dos dedos en el desayuno cuando le apetece al igual que los yogures (eso sí los devora) y el quesito en la merienda como ya he dicho.

Creo que no lo estamos haciendo mal, Pichí come de todo, con gusto, contenta y se maneja prácticamente sola con la cuchara. No le quito mérito. Quizá con un niño “malcomedor” esta entrada hubiese llevado otra tónica.

¿Qué tal comen vuestros niños? ¿Os parece equilibrado nuestro menú? ¿Ideas de recetas para ampliarlo?